IP - Caputo gana la pulseada: con blue en baja, argentinos sacan los "dólares del colchón". Cada vez más ramas de la actividad ven el uso de dólares como forma de pago, ante la estabilidad cambiaria. Los analistas debaten hasta cuándo puede durar.
En las agencias de viajes y turismo, el público minorista ya usa dólares "del colchón" para pagar, porque resulta mucho más barato que sacar la tarjeta y financiar sus viajes en pesos. Y se trata de un sector que ha llegado a registrar salidas netas de dólares por más de u$s8.000 millones al año.
"En este momento, el 80% de los clientes de las agencias vienen con los dólares en la mano. Casi que los únicos que emiten pasajes en pesos son los del sector corporativo", afirma un directivo de agencia.
Es claro por qué ocurre ese fenómeno: llevar dólares cuesta $1.135 en el mercado blue, mientras que pagar un pasaje de avión en pesos usando tarjeta implica un tipo de cambio de $1.626 -que surge de aplicar el 30% del impuesto PAIS más la percepción de otro 30% por el impuesto a las Ganancias.
La situación es funcional al Banco Central, que así sacrifica menos reservas. Por cierto que esta carga impositiva para el turismo no es un invento del gobierno de Milei; más bien al contrario, lo que está ocurriendo ahora era algo que habían buscado obstinadamente por los funcionarios del gobierno anterior, que fueron progresivamente poniendo obstáculos a la financiación en pesos. ¿Por qué los viajeros pagaban antes en pesos y ahora lo hace en dólares? La gran diferencia es el nivel del dólar paralelo, que ahora está en niveles mínimos.
Hay ejemplos en otros rubros, como acaban de comprobar los miles de consumidores que batieron récords de compras en la última edición del CyberMonday. El evento de comercio electrónico generó un volumen de $490.000 millones, y buena parte de esas transacciones fueron pagadas directamente en dólares.
Para evitar los altos costos de lo recargos con tarjeta, se masificó la compra de dólar en el mercado MEP, lo cual permite cancelar las compras de bienes y servicios facturados en dólares, desde una propia cuenta dolarizada.
Y hay otras actividades que están en recuperación, en las que típicamente se usa el dólar como "lubricante" de la actividad. La construcción, en particular las refacciones y pequeñas obras son el ejemplo clásico. Y el propio Caputo festejó en las redes sociales el hecho de que en septiembre se haya registrado un incremento mensual de 2,4%.
En estos casos, un dólar paralelo cuya cotización cae actúa como aliciente para que los ahorristas se desprendan de los billetes "del colchón", ante el temor de una mayor desvalorización.
No necesariamente significa que estén haciendo un buen negocio: obviamente, es mucho mejor vender dólares para construir cuando la brecha del blue es mayor -hubo momentos en que se podía construir un metro cuadrado por u$s800, mientras hoy cuesta u$s1.300-. Pero todo se reduce a una cuestión de expectativa: si la gente cree que el blue seguirá en su lugar -o que seguirá cayendo-, entonces estará más dispuesta a concretar su inversión en vez de atesorar los billetes con la cara de Benjamín Franklin.
Actualmente, lo que captan los sojeros es un 59% -el máximo posible es 67%, dado que las retenciones le sacan al productor un 33% del valor-. En los programas de incentivo de Sergio Massa se llegaba a un 50%, mientras que en los peores momentos de la gestión de Alberto Fernández apenas podían captar un 30%.
En definitiva, y parafraseando a Pepe Mujica, hoy se da el extraño caso de que Argentina está "embuchada de dólares". Tanto que empieza a ser un problema para los bancos el encontrarle un destino rentable a los u$s34.578 millones que quedaron depositados.