IProfesional - No vetar la ley jubilatoria y achicar el bono: la solución de Milei, según los expertos.
Expertos en el área jubilatoria afirman que la ley le sirve al gobierno para cubrirse ante una ola de juicios. Y que el gasto se puede compensar fácil.
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Cuando el Senado aprobó la nueva ley de jubilaciones, Milei montó un escándalo en los medios y las redes sociales.
Suena extraño en medio de la polémica por la reforma jubilatoria, pero hay expertos en la materia que sostienen que, en realidad, la oposición le hizo un favor al gobierno, porque lo salva del riesgo de perder una ola de juicios por parte de jubilados. Y, para completar, opina que el costo fiscal de la reforma es más fácil de arreglar de lo que generalmente se supone.
Quizá el gobierno se pasó en el veto a la reforma jubilatoria. Según aseguran algunos expertos, el Gobierno podría facilmente compensar, por la vía del bono extra que cobran los jubilados de la franja inferior, el incremento automático de casi 9% que se produciría si quedara firme la ley votada por la oposición. Actualmente, ese bono es de $70.000, para una jubilación mínima en torno de los $225.000. Y los economistas que aconsejan a Milei no vetar la ley sostienen que, si hiciera ajustes a la forma en que se aplica el bono, podría -de forma legal- solventar el aumento de la jubilación mínima.
De acuerdo con lo que se votó en el Congreso, el haber mínimo no podrá ser inferior a la canasta básica que mide el INDEC para un individuo, multiplicada por 1,09%. Hoy esa canasta es de $291.472. Y bajo el nuevo criterio, esto llevaría la jubilación mínima a $317.704. A primera vista, es un salto importante, pero los números se relativizan cuando se toma en consideración el efecto del bono. En estudios técnicos sobre la materia -en particular los de Fundación Mediterránea y la Fundación Idesa-, se explica que hoy un 14% del gasto jubilatorio se canaliza por la vía del bono.
Resumiendo, lo que argumenta un informe de la Mediterránea es que alcanzaría con recortar a la mitad el gasto del bono, para que en el global siga todo igual y no se produzca el temido estallido fiscal. "Si se instrumenta bien, la ley aprobada es una oportunidad para darle sostenibilidad al superávit fiscal. El aumento de costos se puede compensar focalizando mejor el bono y se gana en seguridad jurídica", sostuvo Giordano de Mediterránea, al polemizar en las redes con funcionarios mileístas.
El método propuesto para aligerar la carga fiscal es simple: revisar el esquema de pago con bonos, de tal forma que no lo cobren la totalidad de los jubilados de bajos ingresos, sino solamente aquellos que realmente lo necesiten, por no tener otro ingreso alternativo. Hoy en día muchos jubilados tienen otros ingresos.
"Hay muchos jubilados y pensionados que reciben el bono teniendo otras fuentes de ingresos, sean previsionales, laborales, familiares o provenientes de rentas de activos. Estos jubilados y pensionados no viven solo de la jubilación o pensión mínima. Esto da la oportunidad de ahorrar recursos aumentando la equidad. Para esto, hay que focalizar el bono en aquellos beneficiarios adultos mayores que tienen como única fuente de ingreso el haber previsional y dejar de pagarlo a los beneficiarios que no se encuentran en situación de vulnerabilidad", plantea Colina.
Claro que esta propuesta implicaría el cruzamiento de datos, de manera que la ANSES pudiera saber exactamente quiénes son los jubilados que cuentan con otro ingreso; y ese es precisamente el punto que ha levantado dudas respecto de la viabilidad de "refocalizar" los bonos.
OTRA ALTERNATIVA: En cambio, más viable desde el punto de vista práctico -aunque no político- sería la "licuación" lisa y llana del bono, por la vía de que aumente menos que la inflación, hasta que su peso relativo dentro del gasto jubilatorio alcance un nivel marginal.
En cualquier caso, lo que estos economistas están marcando es que, gracias a la existencia del bono, que tiene costo fiscal, pero que no está creado por ley sino que obedece a la discrecionalidad del Poder Ejecutivo, hay un elemento que podría hacer de contrapeso en el nuevo régimen jubilatorio.
OTRO PUNTO MUY IMPORTANTE: Evitar una ola de juicios es crucial. "En definitiva, lo que hoy es un ahorro fiscal, en el fondo es una deuda, significa que más adelante va a haber que pagar. Es una futura deuda previsional, que es tan exigible, o más incluso, que un título público que cotice en Nueva York", advertía Colina cuando se implementó la reforma de Toto Caputo el verano pasado.