Cuatro señales para el optimismo:
- La mejora de las variables financieras. A finales de junio y principios de julio las variables financieras empeoraron, la brecha cambiaria estaba aumentando, el riesgo país (prima de riesgo) crecía y la bolsa argentina cayó. Durante las últimas semanas todas estas tendencias se ha revertido. El riego país ha caído por debajo de los 1.500 puntos básicos, la brecha cambiaria, que llegó a superar en julio el 60%, se ha reducido al 30%, y la bolsa argentina medida en dólares se haya en el nivel más alto desde 2018. los depósitos en dólares están en el nivel más alto desde 2019. Esta última variable dio un vuelco tremendo desde que Javier Milei asumió la presidencia.
- La inflación ha bajado hasta el nivel más bajo desde enero de 2022. Las expectativas de inflación, que llegó a superar (la inflación) el 270%, se espera que en los próximos meses caiga por debajo del 50%, y para 2025 por debajo del 20%. La tasa de inflación de Argentina solo bajó del 50% durante la pandemia y no se haya por debajo del 20% desde el año 2015.
- El relato de la oposición es que los recortes presupuestarios han sumido a la economía en una profunda recesión, y se puede decir que así ha sido, pero la actividad económica ya se está recuperando. En julio los préstamos en pesos al sector privado aumentaron un 13%, la compra de motos un 10 y de autos el 20%, la producción de automóviles un 47% y la venta de cemento el 17%. De agosto todavía no tenemos todos los indicadores adelantados, pero ya podemos asegurar que los préstamos al sector privado creció el 10%, la compra de motos un 25%, la de autos el 2% (esta es la única que estaría por debajo de la inflación general de agosto, que se espera esté entre el 3 y el 4%). Parece que la recesión está pasando.
- La pobreza está disminuyendo, la tasa de pobreza se redujo 5 puntos del 54,5 al 49,4%.
El gran peligro es la enorme deuda que tiene el país.
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