IProfesional - La evolución del gasto público en Argentina medido en dólares.
El gasto público en la Argentina no ha evolucionado de manera constante a lo largo del tiempo. Como se puede observar desde 2003, durante el gobierno de Néstor Kirchner, la tendencia ha sido en aumento. El período 2015-2019, bajo la administración de Mauricio Macri, se destaca por un gasto promedio significativo de u$s245.391.129.553. Sin embargo, en el período 2023 hasta la actualidad, durante el gobierno de Javier Milei, se evidencia una notable reducción, alcanzando un promedio de 133.243.013.418 dólares.
La evolución del gasto público medio medido en dólares en cada presidencia fue el siguiente:
- Menem (95 - 96): 88.299.360.000.
- De la Rua (99 - 01): 96.680.052.500. Aumento 2-1/1x100: 9,09%.
- Duhalde (02 - 03): 32.670.091.773. Disminución 3-2/2x100: - 66,7%.
- Néstor Kirchner (03 - 07): 65.967.084.930. Aumento 4-3/3x100: 103,1%.
- Cristina Fernández I (07 - 11): 157.290.498.912. Aumento 5-4/4x100: 141,5%.
- Cristina Fernández II (11 - 15): 242.913.027.204. Aumento 6-5/5x100: 54,8%.
- Mauricio Macri (15 - 19) 245.391.129.554. Aumento 7-6/6x100: 0,8%.
- Alberto Fernández (19 - 23): 236.085.930.249. Disminución 8-7/7x100: - 3,8%.
- Javier Milei (19 - act.): 133.243.013.418. Disminución: 9-8/8x100: -43,6%.
Mis conclusiones: la disminución más fuerte en el gasto público fue durante la administración de Duhalde, que pese a ser peronista, se vio obligado a disminuir el gasto público sencillamente porque no había plata. Y el aumento más brutal del gasto público fue durante los dos presidentes Kirchner, tres mandatos en total donde el gasto público pasó de 32 a 242, es decir, subió el 656,2%.
El gasto público no se reduce de manera automática; para comprender la disminución observada durante el gobierno de Javier Milei, es importante considerar varios factores. En primer lugar, al comparar el período de enero-julio de 2023 con el mismo intervalo en 2024, se evidencia una transformación significativa en las cuentas públicas: el déficit primario se redujo de -$2.480.350 millones a un superávit primario de $6.348.282 millones, y el déficit financiero pasó de -$3.954.731 millones a un superávit de 884.816 millones de pesos.
Estos superávits se lograron mediante una política de recortes drásticos en el gasto. El gasto primario real, ajustado por inflación, experimentó una disminución del 31% en el período mencionado. En particular, el gasto en salarios públicos se redujo en un 18% en términos reales, y las transferencias corrientes y de capital a provincias y municipios cayeron 75% y 96% en términos reales, respectivamente.
Otro factor que contribuyó a esta reducción del gasto en dólares fue la devaluación del peso argentino en diciembre de 2023, donde se implementó una devaluación superior al 50%. El tipo de cambio oficial pasó de $391 a $800 por dólar, lo que impactó significativamente en las cuentas públicas y en el contexto económico general.
En el siguiente gráfico se puede observar el gasto promedio por habitante, el cual sigue la tendencia del gráfico anterior. Comenzando en el gobierno de Carlos Menem (1996-1999), el gasto promedio por habitante fue de u$s2.707. Sin embargo, durante la gestión de Eduardo Duhalde (2002-2003), se produjo una significativa reducción, alcanzando un gasto promedio de u$s901 por habitante.
A partir de ese momento, se inicia una tendencia creciente que culmina en el gobierno de Mauricio Macri, con un gasto promedio de u$s6.117 por habitante. En el período de Alberto Fernández, se observa una ligera reducción en comparación con el gobierno anterior, alcanzando un promedio de u$s5.429 por habitante, manteniéndose aún en niveles elevados.
Finalmente, durante la administración de Javier Milei, se experimenta una drástica reducción en el gasto público por habitante, que cae a u$s2.882. Esta variación refleja no solo cambios en las políticas fiscales, sino también las condiciones económicas que enfrenta el país en cada período.
La evolución del gasto público medio por habitante medido en dólares en cada presidencia fue el siguiente:
- Menem (95 - 96): 2.707.
- De la Rua (99 - 01): 2.815.
- Duhalde (02 - 03): 901.
- Néstor Kirchner (03 - 07): 1.819.
- Cristina Fernández I (07 - 11): 4.091.
- Cristina Fernández II (11 - 15): 6.055.
- Mauricio Macri (15 - 19) 6.117.
- Alberto Fernández (19 - 23): 5.429.
- Javier Milei (19 - act.): 2.882.
En las últimas décadas los tipos de gasto público además de ser deficitarios fueron ineficientes. Detallamos. El gasto corriente como salarios de empleados públicos y gastos de funcionario público o prestación de servicios públicos se incrementaron para favorecer el clientelismo político en detrimento de la calidad de los servicios y de los empleados públicos de planta que con formación y eficiencia son desplazados por los que ocupan puestos políticos o beneficios transitorios y otros enquistados en el sistema. Los gastos de capital se han visto deteriorados con menor nivel de activos para el desarrollo de actividades corrientes como comunicaciones, transporte, puertos, caminos y rutas, etc. Los gastos de transferencias tuvieron un incremento exponencial a los efectos de subsidiar mediante diferentes tipos de planes y programas a la mayor cantidad de familias. Los gastos de inversión ha sido deficiente por que no ha aumentado o mejorado la calidad de los servicios públicos existentes.
La Argentina está en proceso de una reforma estructural de su Estado frente a reformas coyunturales previas. Llegar a una reforma estructural es necesario porque los desequilibrios públicos son de gran magnitud y prologados en el tiempo. Sin grandes cambios no habrá grandes mejoras. Los detonantes son grandes niveles de desigualdad social, estancamientos prolongados de la productividad. fuerte informalidad, endeudamiento público insostenible, un PBI decreciente en el tiempo y en el largo plazo. Una reforma estructural debe buscar bajar la presión tributaria, mejorar la competitividad y productividad de la economía, eliminar los obstáculos a la eficiencia de la producción de bienes y servicios, incrementar la inversión privada y el empleo, reducir los niveles de informalidad, mejorar las tasas de ahorro e inversión y corregir los niveles de endeudamiento.
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