La Argentina exportó gas a Brasil por primera vez en la historia, a través de Bolivia.
El Gobierno argentino resaltó en varias oportunidades que las futuras grandes obras de infraestructura no tendrán financiamiento público, sino que deberán ser impulsadas por el sector privado. La gran apuesta es el Régimen de Incentivo a las Grandes Inversiones (RIGI), el esquema de beneficios impositivos y cambiarios para proyectos que demanden desde USD 200 millones impulsado por la gestión Milei.
El MOU firmado entre ambos países contempla la creación de una mesa de trabajo para discutir las alternativas para llegar al objetivo de exportaciones por 30 millones de metros cúbicos diarios en los próximos cinco años. Se espera que a partir de 2025 comenzarán envíos por 2 millones de metros cúbicos, que crecerá a 10 millones en tres años y llegaría finalmente a los 30 millones.
Para la Argentina, la venta de gas a Brasil resultaría una posibilidad única para generar divisas ante un abultado cronograma de vencimientos de deuda en los próximos años y equilibrar una balanza comercial que ahora es deficitaria. Para los brasileños puede significar energía barata para abastecer la creciente demanda industrial del sur y la posibilidad de producir fertilizantes a precio competitivo.
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