Escribo esto porque considero que esta web del agujero es una reunión de amigos, no una red social. Sé positivamente que está prohibido hablar de política, principalmente porque la política es el camino más rápido para romper amistades y crearse enemigos, pero dejadme un poco de libertad para explicaros que ha pasado en Argentina y que los medios de comunicación no os cuentan. No os lo toméis como que hablo de política, sino como que hablo de sociología. Solo quiero explicar lo que ha pasado en 2023 en Argentina.
Los medios españoles y de todo el mundo han presentado una situación muy simplista. Patricia Bullrich es conservadora, Milei es de extrema derecha, así pues, la conclusión es que Sergio Massa es de izquierdas.
La conclusión, según este esquema falso, comparando los resultados electorales de 2019 y 2013 es que los argentinos votaron primero a la izquierda y después a los fachas. Me parece un cambio de ideología muy brusco, ¿no os parece?
El domingo pasado pasó una cosa muy extraña, que nunca ha pasado antes en Argentina y que, probablemente, nunca pasará más y no pasará nunca en otro país. Javier Milei habló en la explanada frente al Congreso y de espaldas al Congreso, como hablando directamente al pueblo a espaldas de sus representantes políticos. Habló de que iba a aplicar un ajuste (en España diríamos recortes) en el gasto público, que vamos a sufrir, y una multitud enfervorecida aplaudiendo como si hubiera dicho que iba a regalar billetes. Raro no, ¡lo siguiente!
Como español que vivo en Argentina desde hace 20 años (que cumpliré en 2024) me leo tanto las noticias de mi país de origen como las del país en el que vivo. Sé positivamente como han presentado los medios de comunicación españoles las elecciones argentinas, las más controvertidas desde que Menem le ganó a Alfonsín en los 90. Por cierto, Menem era peronista (creo que aún vive pero eso ya no importa) y Milei es un gran admirador de Menem, así que tienes al presidente electo de Argentina admirador de un expresidente peronista. El viernes pasado fue elegido como presidente del Congreso Martín Menem, sobrino del expresidente, a propuesta del nuevo presidente. Así que tenemos a un presidente de extrema derecha admirador de un expresidente peronista. Raro no, ¡lo siguiente!
El peronismo no es conservador ni socialista, ni de derechas ni de izquierdas: es simplemente populista. Solo buscan conseguir y conservar el poder, cueste lo que cueste. Los peronistas también tienen una regla: si perdiste el poder, si perdiste una elección, tu carrera se termina y deja el camino abierto a otro. Por la aplicación de esa regla, a Menem no le dieron una segunda oportunidad y desapareció de la vida política. Por eso Alberto Fernández y Sergio Massa ya desparecen antes del relevo presidencia (el primero a España donde Zapatero le ha buscado un chollo a 10 mil euros al mes como profesor en la Universidad privada Camilo José Cela y el segundo a Estados Unidos).
Los peronistas son como los camaleones. Carlos Menen sucedió a Raúl Alfonsín, incluso tuvieron que pactar un traspaso de poderes antes de tiempo, y aplicó una política neoliberal porque era lo único que podía salvar al país de la hiperinflación que había entonces. Entonces era peronista ser neoliberal. Pero en 2003 Néstor Kirchner, otro peronista, se dio cuenta que ser neoliberal ya no estaba de moda, y en la campaña electoral tenía que ser de izquierdas. Pero aún así, Néstor Kirchner no ganó las elecciones, sino que perdió. Si, esto probablemente no lo sepas, pero si no me crees está en wikipedia. Néstor Kirchner fue elegido por un tribunal como presidente de Argentina aún perdiendo las elecciones. Carlos Menem, aún habiendo sacados más votos que Kirchner, renunció a presentarse a la segunda vuelta y la Corte Suprema decidió que el país necesitaba estabilidad y no repetir las elecciones, y así un tribunal decidió que el perdedor de las elecciones era el ganador.
Cuando Néstor Kirchner asumió el país estaba bajo mínimos, la pobreza era tremenda y la inflación era nula. Kirchner no se preocupó de la inflación pero tuvo la suerte de que el precio de la soja pasará de 2003 de unos 100 dólares la tonelada en 2003 a 650 en 2005. Además, Néstor impuso un impuesto a la exportación, si, lo que has leído, un impuesto a la exportación, para aumentar los ingresos del estado. Estos aumentaron, no solo por el crecimiento de la economía y de las bases imponibles de los impuestos, sino también por la creación de nuevos impuestos. El porcentaje de los impuestos sobre el PIB pasó del 27%, un porcentaje muy bajo que configuraba a Argentina como un país neoliberal, a un 42% en 2015. Los peronistas en el poder disfrutaron de una enorme caja pública para gastar. Gastaron mucho dinero y robaron, pero también repartieron mucho dinero. Me estoy refiriendo a los años 2003-2011. Paro las cosas empezaron a joderse durante el segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner. La soja bajó de precio y el maná desapareció. Entonces un gobierno normal hubiera empezado a recortar gastos. Pero los peronistas se negaron. Se encontraron con un volumen creciente de gastos públicos y una disminución de los ingresos. Ya habían aumentado los impuestos del 27 al 42%. Ellos creían que necesitaban dinero para ganar las próximas elecciones. La palabra ajuste (recortes) estaba prohibida. Era una palabra de derechas y ellos eran de izquierdas. ¿Qué hacer?
Imprimir dinero. Si la economía no crece, imprimir dinero significa subir los precios. Durante un tiempo a la gente no le importó, pero los salarios empezaron a quedarse rezagados con respecto a los precios. En 2022 y 2023 se ha visto en España que significa que tu salario, aunque suba, pierda valor, que tu capacidad de compra disminuya. Los funcionarios públicos y los jubilados fueron los primeros en sufrir las consecuencias de la inflación. Y los empresarios también pensaron: ¿porqué tenemos que pagar unos salarios mayores que en el sector público? Cada mes que pasa vendemos menos, así que vamos a recortar salarios. Mejor dicho, vamos a aumentar los salarios lo mismo que en el sector público, es decir, menos que los precios.
En el último año de Néstor Kirchner la inflación fue del 8%, en el último año de Cristina fue del 25%, en el último año de Mauricio Macri la inflación fue del 50%. En 2023 la inflación va a ser, aún queda diciembre, del 180%. Hoy los jubilados son mayoritariamente pobres. La pobreza en el último año de Cristina era del 25%, pero hoy es del 45%. Esta es la herencia de Alberto Fernández.
Mientras la soja valía 650 dólares la tonelada y la economía crecía a nadie le importaba que los peronistas robaran. Pero cuando la soja bajó a 300 dólares, todo el mundo empezó a acusar a los políticos en el poder de ladrones.
Todavía dudo si los peronistas mandaron a Massa a enfrentarse a Bullrich y a Milei porque lo veían todo perdido de antemano o si creían de verdad que el ministro de economía, el responsable del problema, podía ganar. El resultado confirmó las encuestas: los votos se repartieron aproximadamente en tres tercios, uno para Bullrich, otro para Milei y otro para Massa. En la segunda vuelta se repartieron 44% para Massa y 56% para Milei. O sea, muchos votantes de Bullrich votaron a Massa. Al menos un 8% del electorado pasó de Bullrich a Massa. Los analistas políticos llegan a la conclusión de que si Milei no tiene éxito los peronistas pueden volver al poder en cuatro años.
Yo he criado y educado a tres hijos en Argentina sin problemas económicos y hoy mi mujer y yo nos mantenemos bastante bien pero nuestros ingresos no son suficientes como para mantener una familia. Los años buenos de crecimiento de los salarios reales quedaron compensados por la pérdida de poder adquisitivo de la última década, lo que incluye el periodo de Mauricio Macri. Una década buena, 2003- 2013 y una mala, 2013 - 2023. En resumidas cuentas, estamos como en 2003.
Los medio periodísticos siempre dan una visión demasiado simplista de los hechos. Hace 4 años los argentinos votaron a la izquierda y hoy los argentinos son fachas. Pero entre el blanco y el negro hay una gran gama de matices de gris.
No volveré a escribir sobre política o economía.
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